Hoy pensé en ti y fuiste en mi corazón como siempre un
torrente de agua cristalina donde pretendí sumergirme para vivir inmerso de esa
luz que inunda mi vida.
Pensé en ti aunque estás cerca y constante
aunque estás tan lejos como lo permiten las teclas de miles de aparatos o
algunas vueltas de las manecillas de un reloj a los que hago el desaire porque
normalmente es suficiente con solo pensar en ti.
Y es que de qué manera iba yo a enterarme que aunque tu
presencia en mi vida era algo tan anhelado iba a ser también un atajo, un
refugio donde poder albergarme de las
molestias y sin sabores de mis días.
De qué manera iba yo a saber que podía ser tan fácil huirle
a las épicas de la crítica y el resentimiento con quienes nos rodean para no minar
tu bienestar en cualquier sentido, como iba yo a saber todo lo que implica que
hoy piense en ti.
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