Dicen que fuiste hecha de mi costilla, debe ser cierto, pero
como entender si siento que volviste a
mi hígado y a mi razón cuando diste
camino a mis emociones para hacer de lado todos los reclamos que tenía de la vida.
Y quizás si fuiste hecha de mi costilla pero te extendiste
también a mi memoria donde tu salud minada arrebata violenta el recuerdo de nuestros
días gozosos, cuando atestiguamos el asombro,
la alegría y la fuerza que sacude la vida de nuestra sangre extendida; quizás
si seas parte de mi costilla pero te volviste esa parte de mis ojos que le dio un
brillo divino a la luz de esos días.
¿Podrá ser que seas hecha solo de mi costilla? Si has sido madre
naturaleza, fuego y agua al entregarme tus labios para permitirme hundirme en
ríos de placer, si fuiste juegos y danza en el amor que inundaron mi ser; quizás si fuiste hecha de mi costilla pero te uniste a mi llevando
mi vida más allá de la vida.
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