lunes, 16 de diciembre de 2013

Dicen que fuiste hecha de mi costilla

Dicen que fuiste hecha de mi costilla, debe ser cierto, pero como entender si siento que  volviste a mi  hígado y a mi razón cuando diste camino a mis emociones para hacer de lado todos los reclamos que tenía de la vida.

Y quizás si fuiste hecha de mi costilla pero te extendiste también a mi memoria donde tu salud minada arrebata violenta el recuerdo de nuestros días gozosos, cuando atestiguamos  el asombro, la alegría y la fuerza que sacude la vida de nuestra sangre extendida; quizás si seas parte de mi costilla pero te volviste esa parte de mis ojos que le dio un brillo divino a la luz de esos días.


¿Podrá ser que seas hecha solo de mi costilla? Si has sido madre naturaleza, fuego y agua al entregarme tus labios para permitirme hundirme en ríos de placer, si fuiste juegos y danza en el amor que inundaron mi ser; quizás si fuiste hecha de mi costilla pero te uniste a mi llevando mi vida más allá de la vida.

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